EN BUSCA DE LA RANA ESCURRIDIZA

Para que no digáis que sólo os hablo de aves y pájaros hoy tocan anfibios y reptiles (tachaaaan).

Hace unas noches, aprovechando las lluvias de los últimos días y  que ya no hace tanto frío cuando se va el sol, decidimos salir de “excursión” para identificar algunas de las especies de anfibios y reptiles que viven en Extremadura. Concretamente, encontramos individuos las siguientes especies ¡y todo en una sola noche! que no hace falta irse a la otra punta del mundo para encontrar un biodiversidad rica:

-Rana común (Pelophylax perezi):

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-Sapo de espuelas (Pelobates cultripes):

-Gallipato (Pleurodeles waltl):

-Ranita meridional (Hyla meridionalis):

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-Salamanquesa común (Tarentola mauritanica):

salamandra

-Galápago leproso (Mauremys leprosa):

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-Larvas de varios invertebrados.

-Renacuajos de sapo común (Bufo bufo), sapo corredor (Epidalea calamita) sapo de espuelas y de rana común.

Así, a eso de las 20.30h pusimos rumbo varias charcas pacenses con todo el glamour que dan la ropa de campo, las botas de agua, el frontal y/o linterna y los chismes varios para poder capturar (y soltar después) a los animales. Vamos, que estábamos todos divinos.

Lo primero que se dejó oír y ver fueron las ranas comunes, que tenían un concierto montado en la charca que ni la 5ª sinfonía. Las meridionales se encargaban de hacer los coros, pero no estaban por la labor de visitarnos porque no caía ni una a las redes.

Después de disfrutar un rato del cielo estrellado y los sonidos de fondo seguimos con la ruta y nos topamos con un sapo de espuelas que posaba muy bien para nuestra fotos, muy quietecito y mirando a cámara. El sueño de cualquier fotógrafo 😉 Más adelante apareció un gallipato de tamaño bastante decente. Nunca había visto ninguno, así que ya puedo añadirlo a mi lista de especies vistas.

Entre adulto y adulto aparecían larvas y renacuajos de los que pudimos aprender mucho gracias a las explicaciones del amigo Dani, que además propuso la idea de la excursión.

Después de la cena (a esas horas el café reglamentario pues como que no) cambiamos de la charca a un arroyo cercano donde volvíamos a escuchar a las ranas meridionales cantando con una potencia que no os imagináis,  pero oye, que no se dejaban ver. Así que seguimos caminando de vuelta al coche pero saltando la valla habíamos pasado para llegar al arroyo por otro lado donde hubieras piedras que no resbalaran; pero no se si porque no había luz o por la emoción de ver tanto bicho (gordo y bonito) acabamos en una zona aislada y tuvimos que da un rodeo importante para poder salir de allí.

Por último y ya llegando al coche, una ranita meridional cayó en nuestras manos (¡por fin!) y nos pudimos quitar la espina con la que llevábamos toda la noche.

Luego caminito y manta para casa deseando repetir la experiencia en cuanto vuelva a llover.

¡Seguiremos informando!

PD: Gracias a los compañeros que me han dejado coger sus fotos porque mi cámara decidió dejar de enfocar.

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